
Juntos y juntas recorrimos una línea del tiempo que nos permitió acercarnos a algunos de los acontecimientos más significativos de la vida de Jesús, desde Belén hasta Getsemaní, donde va descubriendo y acogiendo su misión.
En este recorrido tuvimos también la oportunidad de conocer y contemplar el lado más humano de Jesús: sus sentimientos, sus encuentros, sus alegrías, sus preocupaciones, su manera de relacionarse con las personas y su profunda sensibilidad frente al dolor y las necesidades de quienes lo rodeaban. Descubrimos así a un Jesús cercano, que camina con su pueblo, que escucha, que se conmueve y que pone la vida y la dignidad de las personas en el centro.
Pero este encuentro fue mucho más que conocer la historia de Jesús. Fue una oportunidad para encontrarnos, escucharnos y reconocernos como hermanas y hermanos en la fe, compartiendo nuestras experiencias, nuestras inquietudes y también nuestros caminos de seguimiento.
Nos preguntamos cómo estamos viviendo hoy el camino de Jesús, cómo hacemos presente su misión y cómo estamos llamados, como comunidad, a amar al prójimo y ¿qué estamos haciendo como comunidad para vivir este camino y hacerlo presente en medio de nuestra realidad?
Fue una jornada llena de vida, fraternidad y esperanza. Más de 30 personas nos reunimos para compartir el pan, la vida, la palabra y el canto, fortaleciendo nuestros lazos y renovando juntos el deseo de seguir caminando tras las huellas de Jesús.
Nos quedamos con la alegría de saber que no caminamos solos ni solas, sino que somos una comunidad que se acompaña, se anima y busca, junta, cómo hacer vida el Evangelio.
Que este encuentro nos ayude a seguir caminando juntos, mirando a Jesús en toda su humanidad y divinidad, con un corazón abierto y dispuesto a vivir, también hoy, su camino de compasión, liberación y dignidad.

