Retiro marianista de la Comunidad Ágape
18 de Junio de 2026
Desde el viernes 12 de al domingo 14 de junio tuve la oportunidad de participar en el retiro marianista de mi comunidad Ágape, realizado en la Casa Marianista de Pejerrey, el cual, fue una experiencia muy significativa para mí, no solo por todo lo vivido durante el retiro, sino también por el lugar donde se realizó: un espacio profundamente acogedor, rodeado de naturaleza, silencio y belleza que desde el primer momento invitaba a detenerse, respirar, mirar la vida con más calma y abrir el corazón al encuentro con Dios, con una misma y con la comunidad.

Me siento profundamente contenta y agradecida de poder ser parte de la comunidad Ágape. Para mí, esta comunidad ha sido un verdadero regalo de Dios, porque en ella he encontrado un espacio de fe, amistad, confianza y crecimiento, ser parte de Ágape me permite experimentar que la vida cristiana no se camina en soledad, sino junto a otras personas que también buscan vivir el Evangelio desde la sencillez, la alegría y el amor de María. Este retiro me ayudó a valorar aún más la comunidad que estamos construyendo, los lazos que nos unen y la misión que compartimos como jóvenes marianistas.

El retiro fue preparado con mucho cariño por nuestra asesora, la Hna. Marcela Espinoza, quien nos ayudó a vivir cada momento con profundidad y sentido. Para mí, y seguramente para mis amigos de comunidad, ella es una digna representante del amor de María: acogedora, cercana, sencilla y atenta a cada una de nuestras realidades, su presencia en nuestra comunidad es muy importante, porque no solo nos acompaña como hermana marianista con su sabiduría y amor, sino también como amiga y guía en todos los momentos que vivimos, en su forma de escucharnos, orientarnos y caminar junto a nosotros, se refleja una fe profunda y un cariño sincero que nos ayuda a sentirnos acompañados y acogidos.

Gracias a la Hna. Marcela pudimos conocer y profundizar más en la vida de los fundadores de nuestra Familia Marianista: Madre Adela y el Padre Chaminade. Sus historias me tocaron profundamente, porque nos muestran cómo la perseverancia, la valentía y el amor a Dios pueden sostener una misión, incluso en medio de las dificultades y de contextos muy distintos. Ambos supieron confiar en Dios y responder con generosidad al llamado que recibieron, dejando un testimonio que hoy sigue inspirando nuestra forma de vivir la fe, al mirar sus vidas, logro reconocer que la fe no siempre se vive desde la seguridad o la comodidad, sino muchas veces desde la confianza, la entrega y la decisión de seguir adelante.

Esto me ayudó a reflexionar sobre mi propia forma de vivir la misión y sobre cómo puedo seguir acercando a otras personas a Cristo a través del amor de María. También me recordó que decir ‘sí’ a Dios implica disponibilidad, valentía y confianza, tal como María lo hizo. Siento que este retiro nos permitió unirnos más como comunidad Ágape, ya que compartimos, rezamos, conversamos y fortalecimos nuestros lazos, recordando que no caminamos solos y solas, sino como una comunidad llamada a vivir y anunciar el Evangelio desde la espiritualidad marianista. Cada momento vivido nos ayudó a reconocernos como parte de una misma familia, con distintas historias, pero con un mismo deseo: seguir a Cristo y servir desde el amor de María.

Me quedo muy agradecida por esta experiencia, por cada momento vivido, por mi comunidad y por todo lo que Dios me regala a través de ella.

Como Ágape, pedimos especialmente a María que nos regale la fe y la confianza que ella tuvo en Dios, para poder seguir diciendo ‘sí’ a la misión, incluso cuando el camino no siempre sea fácil, nos vinimos con el corazón agradecido, renovado y lleno de esperanza, confiando en que María sigue acompañando nuestro caminar y enseñándonos a vivir más cerca de Jesús. Por mi parte, también regreso con la alegría profunda de pertenecer a una comunidad que me ayuda a crecer, a creer con más fuerza y a comprometerme con la misión de seguir acercando la sociedad a Cristo a través del amor de María.

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